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Una telenovela ‘real'

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La vida de las figuras públicas no sería lo mismo sin los escándalos, polémicas y hasta tragedias. El príncipe de Asturias, Felipe de Borbón y su esposa, la princesa Letizia, eran una de las pocas parejas reales que habían estado alejadas de rumores sobre crisis matrimonial y/o las consecuencias de un pasado que los atormentara en la actualidad, incluso eran envidiados por su matrimonio sólido… hasta hace poco.

Ni siquiera las especulaciones sobre la pérdida de peso de Letizia y su presunta adicción a la cirugía plástica, había irrumpido en su estabilidad marital.

A pesar de que se les ha visto juntos recientemente (tomando unos cócteles en un bar de Madrid la semana pasada), y visitando al rey Juan Carlos en el hospital –tras ser operado de la cadera–, Felipe y Letizia atraviesan una crisis en su matrimonio o al menos así lo indica la prensa española.

Para algunos, esto solamente es una “cortina de humo” para distraer al país –y a los medios fuera de España– de la difícil situación económica (incluso después de que la economía dejó de caer en el tercer trimestre, de acuerdo al Banco de España).

Ayer se dio a conocer que, pese a que tienen problemas en su matrimonio, el príncipe de Asturias y su esposa tendrían que permanecer juntos… pues siguen “compartiendo un proyecto”, pero no una relación de pareja.

El debacle comenzó cuando se publicó el libro “Adiós, princesa”, cuyo autor es David Rocasolano, primo de Letizia. Ellos fueron muy unidos hasta el año 2010, cuando se rompió la estrecha relación que tenían los primos hermanos.

En la publicación, Rocasolano (que es abogado de profesión y que en el 2009 estuvo involucrado, según La Gaceta, en blanqueo de capitales), asegura que la experiodista y ahora princesa cometió un aborto voluntario el 27 de octubre del 2002, antes de casarse con Felipe.

De hecho, Rocasolano cuenta que ella y el príncipe acudieron a él para que destruyera los documentos de a la Clínica Dator, en donde presuntamente abortó. La pareja quería evitar que el rey Juan Carlos y su esposa, la reina Sofía, se enteraran del aborto de Letizia. Y así evitar que el arzobispo Antonio María Rouco Varela, quien los casó, se negara a unirlos en matrimonio, ya que según el Derecho Canónico de la Iglesia Católica, “quien procura el aborto incurre en excomunión”. Su boda fue la primera que se celebró en la Catedral de la Almudena en Madrid, la cual fue consagrada en 1993.

En “Adiós, princesa”, también salen a la luz los “trapos” de la familia real española, pues David narra algunas cenas y comidas que pasó en el Palacio de la Zarzuela. Y describe a cada uno de los integrantes de la monarquía con los que convivió.

A su prima, a quien los detractores de la corona llaman “Fictizia”, la califica como una mujer “nerviosa, crispada y autoritaria”.

La princesa de Asturias es “fría, orgullosa, cabeza alta, indestructible”, dice su primo hermano, “y suele ser, con todo el mundo, bastante dictatorial”.

Su vida en la realeza la convirtió en una persona “más controladora y cruel”, agrega.

También habla del suicido de Érika, hermana de Letizia, asegurando que Antonio Vigo, quien fuera novio de Érika, le gritó al rey Juan Carlos “¡Vosotros la habéis matado!”, dada la presión mediática que sufrió su prima fallecida. Ante ese enfrentamiento, Letizia se arrodilló ante al rey y le pidió disculpas por el arrebato de su excuñado.

De la infanta Elena menciona que debe tener algo “desde el punto de vista médico (…) es callada, inalterable, ausente, ensimismada”. Mientras que a Cristina la considera “dicharachera y cariñosa”.

A la reina Sofía le elogia con adjetivos como “brillante, inteligente, encantadora, amable y correcta”.

La veracidad de la información del libro de David Rocasolano ha sido cuestionada porque se basa en su versión de los hechos y en una relación trastabillada con su prima. Además, no hay prueba suficiente de los documentos de la Clínica Dator, por ejemplo.

Aún así, “Adiós, princesa” despierta controversia entre la sociedad de un país afectado por una crisis económica terrible, dividido por la monarquía y el poder, un rey postrado en un hospital, en estado delicado. Y alimenta a un vaivén de rumores y especulaciones acerca del pasado de la princesa periodista, su familia y un divorcio que, para la prensa española, es inminente.

Rumores, polémica y agendas oficiales

Pese a que Felipe de Borbón y Doña Letizia se han visto juntos últimamente, algunas publicaciones aseguran que él la está pasando “muy mal” por los problemas que ha tenido con su mujer.

Incluso se dice que ella sale a solas, más que con su marido y que es princesa-esposa “de 8 de la mañana a 3 de la tarde”, como si se tratara de un trabajo.

Pese a los rumores, ambos siguen juntos y se apoyan en los eventos y agendas oficiales, sonriendo,  con la misma entrega que acostumbran, siguiendo el protocolo que conlleva ser un príncipe y una princesa.

Cuento de hadas, crisis y ¿divorcio?

La boda de Felipe de Asturias y Letizia Ortiz, celebrada el 22 de mayo del 2004, fue el enlace nupcial con mayor audiencia en España, pese a que para muchos, la monarquía debería desaparecer en ese país. Alrededor de 25 millones 145 mil espectadores estuvieron al pendiente de la ceremonia que duró casi 94 minutos.

La pareja siempre fue vista unida, en familia y con sonrisas que no solo cumplían con los protocolos de las apariciones públicas, sino que demostraban que el matrimonio era sólido. De separarse oficialmente, Felipe de Borbón se quedaría con la custodia de las infantas Leonor y Sofía, de 7 y 6 años respectivamente. Mientras que Letizia recibiría una casa de verano en Mallorca, como el Palacio de Marivent.

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