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Transnacionales impulsan venta de tequila

tequilaAunque la mayoría del tequila es producido por empresas nacionales, la compra de algunas de las marcas más reconocidas por parte de compañías internacionales se demuestra en que cuatro de cada 10 litros elaborados y exportados están en manos de extranjeros. Marcas tan posicionadas como Cazadores, Don Julio, El Jimador, Herradura y Sauza ya forman parte del portafolio de transnacionales.

Pero no son las únicas, de las mil 640 marcas de tequila que existen 268 son ya parte de empresas extranjeras, de acuerdo con el Consejo Regulador del Tequila (CRT). La capacidad de distribución que tienen las compañías internacionales —que incluyen a las gigantes Bacardí, Brown-Forman y Diageo— explica en buena medida el crecimiento de las exportaciones de la bebida: entre enero y octubre de 2000 al mismo lapso de este año aumentaron 78 por ciento. Así, la exportación del tequila en los primeros 10 meses del año alcanzó los 147 millones 700 mil litros, cantidad suficiente para llenar un poco más de 76 albercas olímpicas como la de la Universidad de Guadalajara.

En 2000 habría alcanzado para menos de 42 albercas. De esas 76 “albercas” de tequila que se exportaron de enero a octubre de este año, 30 se deben ya a las transnacionales, un fenómeno que expertos en la industria califican como natural y resultado del mismo éxito internacional de la bebida.

El Consejo Regulador y la Secretaría de Desarrollo Rural de Jalisco coinciden en destacar los beneficios de la entrada de las empresas internacionales en el mercado tequilero —cuya expansión comenzó en la década pasada y que tuvo su capítulo más reciente a inicios de este mes, cuando la británica Diageo llegó a un acuerdo con Casa Cuervo para adquirir la propiedad total de Don Julio.

Es un acicate para las empresas mexicanas que, sin la presencia de las extranjeras, tal vez nunca se hubieran animado a explorar otros mercados, explica Ramón González, director del CRT. Además, las ha obligado a mejorar sus estándares de producción y calidad, y les ha abierto las puertas en economías a las que solos habría sido muy complicado que llegaran. “Es un tema en el que el empresariado nacional tiene que ponerse las pilas (…). Somos muy apáticos, somos poco participativos, en el sentido de que vas a ferias y exposiciones y ahí ves a muchos comercializadores que son los que se llevan las grandes tajadas”.

Por eso lanza una llamada de atención al empresariado local. Esta dificultad la destacan académicos y empresarios, sobre todo para las tequileras pequeñas y medianas, que no cuentan con la capacidad de llegar a tantos países ni los presupuestos de promoción que invierten sus competidoras extranjeras.

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