Home » Competitividad » Trabajadores despedidos: ¿con su secreto a salvo?

Trabajadores despedidos: ¿con su secreto a salvo?

trabajadores despedidosA pesar de lo que piensan la mayoría de quienes buscan trabajo, no es ilegal que nuestros anteriores empleadores digan que fuimos despedidos. Siempre que sea verdad, en realidad pueden decir lo se les antoje
Sin embargo, muchas empresas tienen políticas que limitan la cantidad y calidad de información que pueden revelar acerca de sus ex empleados.

La pregunta se impone: ¿es esto una buena o una mala noticia? Todo depende.

Para tomar un caso real y muy conocido, se puede contar la historia de un enfermero sospechado de matar a más de 40 personas en distintos hospitales durante la década pasada. Incluso el hombre se declaró culpable de dos de estos asesinatos.

Como si esto no fuera lo suficientemente perturbador, lo realmente increíble de este caso es que sus empleadores anteriores, sin darse cuenta, colaboraron en el accionar de este enfermero serial.

El hombre había sido despedido de varios trabajos, por una diversa cantidad de razones: tráfico de drogas peligrosas, administración y prescripción ilegal de tratamientos médicos, negligencia con pacientes, etc. Incluso había recibido una condena anterior a los delitos de asesinato.

Y sin embargo, nunca tuvo ningún problema para seguir consiguiendo trabajos en hospitales.

¿Por qué pudo suceder esto? Porque sus empleadores anteriores, en todos los casos, tenían políticas que les impedían brindan información sobre sus ex empleados, más allá del tipo de trabajo realizado y las fechas en que los trabajadores se desempeñaron en la empresa.

Aparentemente, los abogados del hospital estaban tratando de protegerse de posibles demandas judiciales que resultarían en una imagen de institución poco confiable (más allá de que, de hecho, en el transcurso de los juicios no se comprobara la comisión de ningún delito) en el caso de que trascendiera información negativa sobre ex empleados en el momento en que éstos intentaran conseguir un nuevo empleo.
Por eso, a pesar de que las referencias eran chequeadas correctamente, no revelaban nada acerca de la conducta criminal de este empleado. Y mientras tanto se paseaba de un hospital a otro, sospechado de matar pacientes en cada una de las instituciones que contrataban sus “servicios” pero sin que esa información tomara estado público nunca. Por suerte, finalmente pudo ser atrapado.

Pese a que este es un ejemplo muy extremo acerca de lo retorcido de ciertas políticas de personal, se ve cómo algunas veces éstas hacen más mal que bien. Y además, es una espada de doble filo; porque si alguien se desempeñó excepcionalmente bien en un trabajo anterior, esta información tampoco llegará nunca a quien la requiera o necesite para tomar una decisión.

Por suerte algunas cosas están cambiando. Según datos más recientes, los empleadores están llevando adelante muchos más chequeos cruzados de información, sobre todo en cuanto a los antecedentes criminales. La necesidad de fomentar un ambiente de trabajo seguro es un factor importante en este cambio.

Además, las empresas están avisadas de que un empleador puede iniciarles una demanda por no haber dado una referencia, y ahora están más preocupados por esto que por mantener una prescindible e inconducente política de personal.

Sin tomar en cuenta la amenaza de las demandas judiciales, lo importante para quienes estén buscando trabajo es no asumir que en los empleos anteriores sólo brindarán como información la fecha de empleo y la posición ocupada.

Si una de las partes terminó el contrato (léase, si se despidió a un trabajador), puede trascender; como también puede trascender el desempeño sobresaliente de un ex empleado de una empresa, por supuesto.

Si no se sabe cuáles son las políticas de nuestros trabajos anteriores, con respecto a esto, no está de más llamarlos para saber a qué atenerse. Más información siempre redundará en una mayor capacidad para tomar mejores decisiones.

Comments

comments