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Servicios postales del mundo: ¿transformarse o morir?

Los servicios postales del mundo se transforman o se diversifican para subsistir ofreciendo servicios de telefonía móvil, seguros, actividades bancarias o incluso la venta de golosinas en ventanilla, cuando no logran escapar a la privatización.

El gobierno británico anunció a principios de julio, tras cuatro intentos frustrados, la privatización del Royal Mail, del que el Estado podría quedarse solo el 49%.

El objetivo de la operación es sentar “bases viables para el futuro” y ofrecer “una verdadera libertad comercial” al servicio postal británico, cuyos beneficios aumentaron el pasado año gracias a la explosión del envío de paquetes por el éxito del e-comercio, tras años en rojo por la caída del correo tradicional.

Los operadores del mundo entero, con excepción de algunos países emergentes, se han visto confrontados desde hace varios años a la caída del correo tradicional debido a internet y a los mensajes electrónicos.

Sólo en 2011, el volumen del correo a nivel mundial disminuyó 3.7% y un 5.1% en Europa y la CEI, según la Unión Postal Universal (UPU).

Estos datos incluyen los pequeños paquetes de menos de 2 kilos, “que experimentan un crecimiento increíble gracias a las compras en internet”, dice a la AFP Wendy Eitan, coordinadora de la estrategia de productos de UPU, institución especializada de la ONU.

Aunque los operadores postales entran en nuevos sectores de actividad, no deben olvidarse de hacer fructificar sus competencias: “Correos sigue siendo un puntal en la confianza del público para certificar el correo electrónico u organizar la devolución de mercancías” relacionadas con el e-comercio, según Eitan.

Muchos servicios postales esperan, precisamente, beneficiarse de esta explosión del comercio electrónico, como el Deutsche Post en Alemania que va a invertir 750 millones de euros para 2015 en la mejora de su red de entrega de paquetes con 20 mil nuevos puntos de recepción.

PostNord —que integra desde 2009 los correos sueco y danés— también se aprovechó en 2012 del crecimiento sólido de la distribución de paquetes procedentes del e-comercio.

El español Correos, que ha experimentado una caída del 30% de los envíos postales en los últimos cinco años, también ha decidido “desarrollar la actividad de paquetes, con soluciones específicas y de valor agregado para el comercio electrónico”.

Correos quiere poner en marcha para 2020 un modelo en el que los “ingresos no provengan exclusivamente de la actividad postal tradicional, como ocurre ahora”, dice a la AFP una portavoz.

Portugal, bajo asistencia financiera internacional, inició este jueves la privatización total de su servicio de correos.

DIVERSIFICARSE O MORIR
La diversificación se ha convertido en el salvavidas indispensable para sobrevivir.

El servicio postal francés también considera que la distribución de paquetes es el “principal sector de crecimiento” y está poniendo en marcha una veintena de proyectos piloto para ampliar su radio de actividad a las visitas a personas mayores, entrega de medicamentos o lectura de los contadores del gas o la luz.

Las operaciones bancarias y la telefonía móvil también son otros sectores de interés, en particular para el servicio de correos italiano, que sigue en su totalidad (100%) en manos del ministerio de Economía, y que cuenta con cerca de 6 millones de cuentas corrientes postales y ha vendido 3 millones de tarjetas SIM para teléfonos.

En Argentina, el Correo Oficial, privatizado en 1997 y renacionalizado en 2003, propone en sus 4 mil 343 agencias recargar el teléfono móvil o pagar los impuestos.

“El Correo Argentino pasó a ser concebido como una organización que atiende complejas operaciones, tanto de individuos como de grandes clientes, privados o estatales, y no solamente como una distribuidora de correspondencia y encomiendas”, dice una portavoz.

En Brasil, correos se va a lanzar en 2015 a la venta de minutos de comunicación telefónica y la “idea es tener nuestra propia marca de teléfono”, admite un portavoz.

Junto con los productos postales habituales, el correo finlandés no ha dudado en vender productos de papelería, juguetes pequeños o golosinas para aumentar los ingresos.

Pero la palma de la diversificación se la llevan los correos estadunidenses, cuyas dificultades financieras son tales que a partir de agosto suspenderá la entrega de cartas el sábado.

A partir de 2014 va a comercializar su propia marca de ropa de trabajo bautizada como “Rain, Heat & Snow” (Lluvia, calor y nieve) fenómenos climatológicos que nunca le han impedido llevar el correo a buen puerto, según la leyenda.

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