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Quiero trabajar y mi esposo no me deja

esposo (a)Muchas mujeres no se sienten realizadas si no desempeñan una labor fuera del hogar. “En esta época, es impensable que la mujer no sienta deseos de trabajar fuera de su casa y dedicarse a desarrollar una carrera profesional.

Hay que respetar esta necesidad y este es uno de los temas que debe ser hablado antes de contraer matrimonio o de comenzar la convivencia para que no haya malos entendidos”, comenta la psicóloga española Marta Fernández Vallejos.

Los hombres que no dejan que sus mujeres trabajen o que se desarrollen profesionalmente lo hacen porque son inseguros, egoístas y controladores.

“Nadie ni siquiera un marido puede prohibir realizar una actividad que se desee. La mujer debe ser lo suficientemente fuerte para enfrentar esta realidad  y hacer valer sus necesidades”, aconseja la profesional.

Cómo lidiar con un esposo que no te deja trabajar

1.- En primer lugar, es conveniente saber en qué se desea trabajar y tener organizado un plan en el momento de hablar con la pareja. “Cuanto más segura se esté de lo que se desea hacer, menos posibilidades tendrá el cónyuge de rechazar la propuesta de su mujer”, opina la especialista.

2.- La actitud es muy importante. “Hay que dejar las dudas de lado y demostrar mucho entusiasmo. Realizar previamente una lista de ventajas con respecto al trabajo para que la pareja se sienta motivada y entusiasmada a la vez”, sugiere la psicóloga.

3.- Aunque se tengan muchos deseos de salir a trabajar fuera del hogar, hay que ser realista y analizar muy bien la situación familiar. “Muchas veces ambos toman una decisión y luego se olvidan de lo que han asumido en su momento.

Siempre se pueden cambiar los planes si los dos cónyuges están de acuerdo o si surgen oportunidades que pueden resultar benéficas. Siempre se está a tiempo de modificar el estilo de vida.

Para lograr un cambio que beneficie a ambas partes solamente es necesario tener una buena comunicación y poder ceder y negociar cuando sea el momento adecuado”, explica Fernández Vallejos.

4.- Luego de plantear la necesidad, es importante escuchar los argumentos. “Muchas veces, cuando escuchamos una negativa, nos ofuscamos y no podemos mantener un espíritu abierto y reflexivo.

Tal vez, los comentarios que nos hagan al respecto acerca de los aspectos negativos de esta decisión sean justificados, pero solamente entre los dos se pueden resolver los atascos y poder encontrar las soluciones pertinentes para que no exista una postergación profesional que luego pueda ser motivo de resentimientos y discusiones reiterativas”, argumenta la especialista.

El desconocimiento puede ser uno de los factores que más influyan en el hombre. “La ignorancia va acompañada de un temor que resulta muy complejo de disipar cuando está muy profundamente arraigado.

Surgen así fantasmas que aunque conscientemente no tengan forma, están ahí latentes en el interior de cada uno. ¿Qué pasa si mi mujer trabaja y gana más que yo, o si se realiza profesionalmente y tiene mucho éxito, qué ocurre si ya no me necesita o demuestra ser más inteligente e independiente de lo que soy yo?

¿Qué dirán mis familiares y mis amigos?. ¿De qué modo podré ahora que ella es capaz de valerse por sus propios medios, retenerla a mi lado o manipularla? Son todos pensamientos que pueden atemorizar al cónyuge, pero que descubriendo cuál es la circunstancia real que  impide aceptar la decisión de la mujer, puede tratarse y modificarse”, finaliza diciendo la experta.

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