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No me arrepiento de “espabilar” al niño: directora de Caracola

La directora del jardín de niños Caracola Montessori, Elena López Fernández, aseguró que no se arrepiente de haber “espabilado” al infante de tres años de edad ante “su absoluta apatía”, sino que hayan cerrado dicho centro maternal y que a diario reciba amenazas de muerte y calificativos de “perra, bastarda y estúpida”.

López fue entrevistada por Carlos Marín en El Asalto a la Razón, donde explicó que a lo largo de 14 años de dirigir el jardín de niños, donde acudían 17 menores de 2 a 5 años, jamás había tenido un problema de tal magnitud.

Sin embargo, ese día, cuando zarandeó al infante de la escuela, se dio un punto de quiebre: “Fue una reacción fuerte, llana y cabal, en las circunstancias en las que se dio este hecho sentí que lo que tenía que hacer ante su absoluta apatía e inmovilidad; es decir, era un nene que había que instar para que reaccionara a su verdadera necesidad de vivir. Sí lo sentía apático, no solo ese día, es un crío con el que se ha trabajado 8 meses, y esta insistencia de que surja, de que se atreva, de que se goce, se descubra, de que viva. Es un nene muy querido en su casa, tiene un entorno familiar muy cuidado, muy respetado, pero al que sus padres le han anestesiado sus alas”.

En entrevista posterior se le preguntó si estaba arrepentida. “Es como un accidente, por qué se dan los accidentes, pues porque así son. Si uno supiera que va a llegar un individuo en sentido contrario, pues frenas. Pero no lo sabes. Quiero aceptar y hacerme responsable cabalmente de los hechos.

“¿Arrepentirme? En la circunstancia de ocho meses de trabajo (con el menor de tres años), de por qué lo hice y a dónde quería llegar, de eso no me puedo arrepentir ahora. No lo digo a título de cobarde, si y o hubiese sabido que este abrupto incidente con un crío iba a provocar (tal reacción), ósea de eso sí estoy avergonzada, de que esto hubiera sucedido y se haya terminado Caracola, claro que tengo un peso brutal sobre los hombros. De qué muchos otros niños siguen preguntando a sus padres por qué no pueden volver a clases, claro que estoy arrepentida.

“De que mis padres, a sus 75 años estén teniendo que financiar esto (el litigio en su contra por violencia familiar equiparada, existen dos demandas en su contra: una presentada en julio y otra el 4 de octubre, y posiblemente otras dos en curso). Claro que estoy arrepentida, pero de lo que hice y por qué lo hice no, cabalmente sé lo que hice. Sé lo que quería llegar a hacer, espabílate, corazón, estás vivo”.

López Fernández aclaró que en ningún momento pretendió humillar ni ridiculizar al menor, sus palabras eran un llamado: “¡Estás vivo¡ Es decir ¡Atrévete! ¡Hazlo! Tienes el mundo entero para comértelo, caramba, porque es un niño sano en toda la extensión de la palabra”.

Sin embargo, la directiva reconoció que “lo que yo hice no está sustentado ni el método Montessori ni en ningún método pedagógico. Sí, esto lo hice yo, Elena, y asumo la responsabilidad total de esos hechos. Fui yo. No me lo dijo ningún instructivo de Montessori, porque por ningún motivo tendrían derecho a satanizar sistemas como este sistema maravilloso.

“Y en segunda instancia, y espero que se maneje con toda la prudencia e inteligencia posible, hay una relación personal con la familia de este niño y muy particularmente emocional que me hace sentir particularmente responsable. Cuando tengo este incidente con Daniel es como si lo hubiese tenido con un sobrino mío”, precisó tras referir que con los padres del menor mantenía una relación cercana.

Para López Fernández “un maltrato hubiese sido que en lugar de “espabilar” hubiese abofeteado, que en lugar de tomar los dos hombros del niño y estar agachada frente a sus ojos, hubiera literalmente jaloneado un brazo, causado una luxación. Un maltrato habría sido estar de pie frente al niño en esta actitud omnipotente de los adultos, ridiculizando, o usando palabras que jamás han salido de mi boca”.

Desde hace más de 10 días, que se difundió el video en redes sociales, ha estado confinada en su casa y recibido amenazan de “que me van a echar ácido en la cara, todos los días hay telefonazos de perra, bastarda, hija de, quiero quemarte, quiero matarte, o burla, llaman “para pedir informes sobre la escuela donde torturan niños”.

La ex directiva refirió que la Procuraduría General de Justicia del DF clausuró Caracola sin investigar previamente, “no usaron de chivo expiatorio”, asimismo negó historias de terror como encierros, jaloneos de cabello, pilas de ahogamiento, cuartos de tortura. Los perros contribuyen a las terapias.

Lo cierto es que “la gente quiere que me sentencien, pero eso no lo van a ver”. Según los abogados alcanzaría de 1 a 6 años de prisión, pero como no se trata de un delito grave, gozaría de su libertad. Además aclararon que dicho centro maternal, que no es guardería ni prescolar, no debe estar incorporado a la SEP.

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