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Migración "en reversa": el 'gringo' que prefiere vivir en México

migrante

Borde fronterizo entre México y Estados Unidos. Cada día, decenas de migrantes mexicanos y de otros países latinos intentan cruzar esta línea para llegar al país de las oportunidades; el lugar de ensueño que les permitirá salir de la pobreza y mejorar sustancialmente su nivel de vida. Latinoamérica está llena de ambiciones que, cree, sólo se pueden cumplir viajando hacia el norte.

En ese contexto, un ciudadano estadounidense ya no quiere vivir más el sueño americano. Habiendo nacido en la tierra con la que miles sueñan, siendo beneficiario natural de lo que miles persiguen con una reforma migratoria; teniendo al alcance de su mano lo que muchos se ganan después de años de trabajo, Ernesto Morales decidió renunciar a todo y mudarse a la mítica tierra natal de sus padres: México.

Siendo de origen mexicano pero habiendo nacido en Estados Unidos, Ernesto ha viajado constantemente a México a lo largo de sus 27 años, por lo que ha conocido, a probadas, la paradójica y surrealista nación donde vive toda su familia. Pero él no es el típico estadounidense que gusta de vacacionar en las playas mexicanas para luego volver a la seguridad de su país, no. Por razones que él mismo expone, este gringo decidió venir a vivir a México:

Llegué a México a la precisa edad que tenían mis papás cuando ellos se fueron de aquí. En ese entonces, ellos tuvieron una oportunidad para formar una nueva vida en Houston, donde nací. Para mí, estas décadas después, ha sido una migración en reversa.

Mis papás prefirieron esa vida de conveniencia en los suburbios de Texas—espacios amplios, pasto podado, orden y limpieza y aire acondicionado. Si no querías, no tenías que enfrentar a nadie. Tíos y primos nos visitaban y quedaban fascinados. Yo acabé decidiendo que no era para mí.

Mientras, pasábamos los diciembres en México, yo observando la cultura desde un punto ajeno—la ciudad compleja, la gente amontonada, las cosas antiguas. Luego había comidas extrañas, los chistes que no entendía, los estudiantes en uniforme entre los cuales habría estado yo. Romantizaba una imagen de México formado por rastros, por apariencias recordadas después, desde mi recámara lejana. Me imaginaba los tiempos de mis abuelitos: tan poquito que sabía de sus vidas. No les contaba mucho a mis amigos de la universidad, pero me escuchaban tocando rancheras clásicas mientras estudiaba. Cuando vivía en Boston, la distancia geográfica y cultural intensificó mi deseo de conocer mejor a esa tierra curiosa de mis padres.

Al llegar en enero de este año, vivía en la colonia donde creció mi papá, que es una isla de tranquilidad a un lado del Circuito Interior. Me encantaba que todos los servicios se encontraban caminando, que iba reconociendo caras de los que vivían ahí, que en una ciudad tan grande no me sentía tan anónimo. Cuando me mudé al Centro, me preguntaba si despedirme o no de la señorita de la lavandería, la del café, la de los tacos en el mercado, porque nunca antes había sentido que pertenecía a una colonia.

Me acabé quedando en México porque encontré un trabajo de diseño gráfico, colaboraciones para diseñar objetos, y oportunidades para tocar de DJ. Tan rápido me llegó la buena suerte, que decidí que éste es el lugar donde necesito estar ahora.

Aunque sí he enfrentado obstáculos cotidianos, son también lo que hace interesantes mis días, ya que, en fin, lo que estoy haciendo es explorar. Me encanta el “todo se encuentra en el Centro,” y que de repente uno se pierde en el laberinto. Me da risa la urgencia de finalmente encontrar a alguien que me venda gas, y dejar todo para llevarlo hasta mi casa al otro lado de la colonia. En donde crecí, éstas habrían sido cosas ‘resueltas’ de una manera menos compleja, pero también menos memorable.

Ya viviendo acá, a veces me pongo el reto de asimilarme. Les digo a mis amigos que soy ‘Tex Mex’ pero que aspiro ser ‘Mex Tex’. Pero también me doy cuenta que estaré siempre entre las dos culturas, sentado incómodamente entre dos sillas, y por eso, siempre moviéndome.

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  1. muy buen post (Y)