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Gritones de la Lotería, o voceros de la fortuna

Ataviados con emblemáticos uniformes, de pequeños soldaditos o en ocasiones de marineritos, encarnan una apreciada figura tan antigua como la Lotería Nacional para la Asistencia Pública (Lotenal), con sus casi dos siglos y medio de existencia.

Son los niños gritones de la Lotería, voceros de la fortuna que con su ya conocida tonada y gritos anuncian a los ganadores y los montos del premio en cada sorteo de esta añosa institución, y cuya participación da fe de la transparencia en cada juego.

Son los únicos por cuyas manos pasa cada una de las miles de bolitas de madera de maple, rigurosamente grabadas con números, que salen de las esferas de latón en cada juego: Sorteo Mayor, Magno, Zodiaco, Gordito…

La figura de los niños gritones, al igual que la Lotería Nacional para la Asistencia Pública, tiene ya 243 años de existencia, sólo que en sus orígenes, en el año de 1770 -tiempos de la Colonia- los menores encargados de dar buenas noticias a los participantes provenían de orfanatos.

En la actualidad, los niños gritones son todos estudiantes con un desempeño académico destacado, buena salud y, sobre todo, excelente dicción, voz clara y audible. Son requisitos para poder integrarse al grupo vocero de Fortuna, la diosa griega de la abundancia y la prosperidad.

“Los niños gritones ya son una tradición del país”, afirmó Blanca Calva Medina, coordinadora del grupo de niños gritones de la Lotería Nacional, quien recuerda que en un inicio provenían de orfanatos, pero hoy son seleccionados a partir de una convocatoria anual realizada en escuelas públicas y privadas.

“Desde su creación la Lotería ha apoyado las causas de mayor necesidad en el país y hoy continúa en este ramo. Para la Lotería es un gran privilegio contar con estos niños y la tradición se conserva”, comentó en entrevista para Notimex.

Calva Medina enumera los requisitos para que un niño o una niña forme parte del grupo: tener entre ocho y 12 años de edad, promedio escolar mínimo de 8.5, disponibilidad de horario; certificado médico y contar con servicio médico; la Cartilla de Vacunación (al corriente); y por supuesto voz clara y audible.

Una vez registrados, los menores reciben capacitación de tres meses y al término son seleccionados quienes habrán de integrar “el batallón” de gritones. Para entonces aprendieron ya el tono para “cantar” los números, fue probada su dicción y pronunciación, y saben leer las cifras de cada bolita, tanto de billetes como de premios.

“El hecho de que los niños estén aquí es un privilegio para ellos pues vienen con mucho entusiasmo, es una actividad que les gusta, sabiendo la importancia que tiene”, cada uno se compromete al comprender la trascendencia de su participación en un sorteo, afirmó.

La estancia en la institución, les deja muchas enseñanzas, confió la maestra -como la llaman los niños-, ya que se les reafirman valores e inculcan hábitos: “les enseñamos a hacer las cosas en equipo”, y además reciben un apoyo económico para sus estudios.

Pero también hay condiciones: si una vez seleccionados, el niño o la niña bajan su promedio son suspendidos, porque “es un privilegio formar parte de este grupo”. Aunque se les da la oportunidad de regularizarse, de no hacerlo son dados de baja definitivamente.

La permanencia de un niño en este grupo puede ser de hasta cinco años aunque hay un límite de edad, al cumplir los 15, lo que ocurra primero. Su estancia está regida por un manual y los padres deben dar su autorización para que los menores realicen sus funciones.

En la actualidad el grupo está integrado por 42 niños y niñas que se rolan para cada sorteo en el transcurso de la semana, lunes, miércoles, viernes y domingo. Todo en su tiempo libre después de la escuela.

Por la antigüedad de esta labor, resulta difícil proporcionar una cifra aproximada de cuántos niños gritones han formado parte fundamental de la Lotería, sin embargo, en algunos casos esta actividad se ha convertido en herencia familiar.

Como es el caso de Estephanie Silva Rojas, quien se vio influenciada por algunos de sus familiares que también formaron parte de esta tradición y por eso ella se animó a participar como niña gritona, “me da mucho gusto, estoy contenta y feliz”, expresó la niña en entrevista.

“No siento nervios porque para eso nos preparamos con la maestra”, aseguró Estephanie con la confianza de haber cumplido actividades de dicción y gesticulación, a fin de que una vez en el escenario no haya equivocación en la lectura de cifras y sea clara al anunciarlas.

Kevin Cardona Gorostia es otro niño orgulloso de formar parte de la Lotería Nacional, y así lo demostró haciendo gala de buenos pulmones en una demostración del clásico “óPremio Mayooor!, óPremio Mayooor!”, y del apoyo de su familia para ser niño gritón.

Kevin relató que sus compañeros de escuela saben que él es un gritón de la Lotenal y les comparte comentarios de las actividades que realiza. Él se enteró de la convocatoria para integrarse gracias a su madre, quien labora en la institución como personal de seguridad.

Con Estephanie y Kevin se completan los 42 niños y niñas que actualmente integran el grupo de gritones, y ambos coincidieron que recomendarían a los pequeños sumarse a la legendaria Lotería Nacional mexicana, como una de las figuras más representativas de esta institución.

Es la oportunidad de vivir una experiencia única, que les despierta el sentido de responsabilidad y disciplina para tareas futuras, al tiempo que ellos, con el potencial de una nueva generación, ayudan a mantener una tradición centenaria.

 

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