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Embarazo: un seguro matrimonial peligroso

Nunca he podido entender cómo es que una mujer se embaraza para amarrar a su pareja. Digo, sí sé como lo hace, no me malentiendan, pero lo que no comprendo, es qué clase de baja autoestima se tiene que tener para que embarazarse sin consultarlo con el otro, sea una opción. Hasta dónde son capaces de llegar determinadas mujeres con tal de salirse con la suya.

El problema, mis estimados Cirilos al borde de un ataque de pánico, es que ustedes no tienen el control de las cosas. ¿Pueden creer que una vez me enteré de una chica que se guardó las semillitas de Cirilo en su mano y corrió a meterlas a un tarrito en el congelador? ¡Hasta allá llega, no sólo la ignorancia, sino la decisión de hacer las cosas a su manera!

Otra Cirila engañó al ex para meterlo a la cama justo cuando estaba ovulando y se embarazó para forzarlo a volver con ella. ¿Qué pasó? ¡Se terminaron casando! Luego el tipo se enteró de la verdad por boca de su mejor amiga y se divorciaron. Hasta ahí le llegó el teatrito.

¿Cómo me entero de estas historias? Es un don, qué les puedo decir —¡ay no maaaa!— las mujeres sienten que me pueden contar lo que sea mientras a mi, me sale sangre por las orejas escuchando (o leyendo) ese tipo de locuras.

Pero la campeona de la historia fue una que se embarazó de otro porque nada más no la lograba con su Cirilo. Su gran idea era meterle al niño a él y así lograr que se casara con ella. ¡Oh sorpresa, cuando le dio la macabra noticia al que parecía todo un incauto! Resulta que Cirilo era estéril, lo cual nunca le había confesado a su Cirila porque no encontraba el caso, ella no era la mujer de su vida. Cuando Cirila se quiso pasar de lista ¡imagínense cómo quedó! ¡Uff qué vergüenza!

La mejor de todas, sin duda, fue la que le quisieron vender al hijo de la empleada de mi casa, hace muchos años: resulta que la ex novia de Cirilo regresó, un año después de tronar, a decir que estaba embarazada y era de él. Lo primero que dijo Cirilo fue “¡a chis! Pero si ni nos hemos vuelto a acostar”, y ella, bien sabihonda, le aplicó la de “pus ve tú a saber, pero con el último que me acosté fuiste tú, así que seguro tu semillita se quedó vagando por mi cuerpo y hasta ahora me fecundó” ¡Cómo la ven!

Y es que hay muchas mujeres capaces de hacer lo que sea. Desde descaradas que le meten hijos a casados solo para cobrar su seguro de amante, hasta las que preparan una emboscada para llevarlos al altar.

¿Qué como se protegen de esas locas? ¡Ni con doble condón, mis queridos Cirilos despistados! A esas desquiciadas hay que aprender a olerlas, salir corriendo cuanto antes y contárselo a quien más confianza le tengan.

Lo bueno de hoy, y malo también, es que ya estamos en otras épocas en las que embarazar a alguien, no es causal de matrimonio. Muchos hombres deciden hacerse cargo de sus regadas sin tener que adornarlas con la marcha nupcial. Sin embargo, aunque sea un poco del cometido de la loca, se ve cumplido, el cual es amarrar para siempre al Cirilo incauto.

Así que no sean cabronas, Cirilas deseosas de preñarse para amarrar a un hombre, ésa es una baja pasada que puede terminar siendo peor para ustedes mismas, cuando se den cuenta de que Cirilo no va a acceder a sus caprichos por esos medios.

Terminarán con un chilpayate a bordo que les truncará las posibilidades de conseguir alguien con quien formar familia. Por esas cosas de la vida, les toca levantar al chamaco solas, porque créanme que la lana no hace la crianza y además, para acabarla de fregar, terminan como sacrificadas madres solteras con otra boca que alimentar sólo por optar por el camino de abajo.prueba

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