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El azúcar en las enfermedades cardiovasculares

Existe la idea generalizada de que el consumo excesivo de azúcar puede dar origen a enfermedades cardiovasculares, primera causa de muerte en nuestro país. Muchos estudios se han dedicado a analizar la probable asociación entre ambos fenómenos, aunque los resultados no han sido unánimes. Cierto es que actualmente se consumen más calorías que antes, sobre todo en los países desarrollados. Un individuo normal ingiere hoy, en promedio, entre 150 y 300 calorías más que en el pasado, aunque este exceso proviene de diferentes fuentes. La pregunta en este caso es saber cuál es el papel real del azúcar en la aparición de enfermedades cardiovasculares.

Ante todo, el azúcar es un ingrediente esencial en nuestra dieta debido a su necesario aporte energético. Además, funciona como un magnífico conservador de alimentos y proporciona placer al paladar. Aunque la importancia del azúcar es innegable, la noción de que puede ser nociva para la salud ha motivado a muchos científicos a determinar su verdadero efecto sobre el organismo. Fue el caso de los doctores españoles Luis Gómez, Luis Matías Beltrán y Juan García, del Hospital Universitario Virgen del Rocío y del Hospital Universitario La Paz, quienes dedicaron un extenso análisis para desentrañar la verdadera asociación entre el consumo de azúcar y las enfermedades cardiovasculares.

De acuerdo con los expertos, el aumento en el sobrepeso y la obesidad, factores que predisponen a las enfermedades del corazón, se debe a una clara disminución de la actividad física y una dieta desbalanceada. “El postulado de que la ingesta de azúcar se asocia a un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares presenta debilidades”, afirman. Los autores se refieren a varios estudios que no comprobaron dicha afirmación, entre ellos el llamado CARMEN, en el que se sustituyó la grasa por carbohidratos, sin que se observara ningún efecto perjudicial en el perfil lípido. Lo mismo sucede con el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre Dieta, Alimentación y Prevención de Enfermedades Crónicas del 2003, el cual no muestra evidencia científica que pueda correlacionar el consumo de azúcares con la obesidad. Igualmente, tanto el Instituto de Medicina norteamericano como expertos de la FAO y la OMS han concluido que no existen pruebas suficientes para determinar que el azúcar es causa directa de sobrepeso y obesidad.

“Si realmente el consumo excesivo de azúcar aumenta el riesgo de padecer obesidad y, por ende, alguna enfermedad cardiovascular, ¿por qué unas personas incrementan su peso y otras no?”, plantean. En su opinión, esta variabilidad puede explicarse a partir de otros elementos como la predisposición genética, los patrones alimentarios o el nivel de actividad física.

Efectivamente, los científicos aseguran que la genética contribuye de forma determinante a padecer obesidad, una influencia que puede oscilar entre un 40% y un 70%. De igual modo, el exceso de consumo de grasa también es uno de los factores de mayor riesgo, puesto que produce más del doble de energía que los hidratos de carbono. El sedentarismo, por su parte, juega un papel fundamental ya que involucra una considerable reducción del gasto energético, lo cual genera la acumulación excesiva de calorías. Finalmente, los expertos refieren las alteraciones en la flora intestinal como otro de los posibles disparadores de la obesidad. En suma, a pesar de que aún no pueda precisarse cuál de estos elementos influye más en el exceso de peso, lo cierto es que éste no puede atribuirse exclusivamente al consumo de azúcar.

Por otro lado, los autores advierten que cualquier alimento consumido en exceso puede conllevar a desequilibrios nutricionales e impactar negativamente la salud. “Debemos conocer las recomendaciones vigentes de consumo de los distintos grupos de alimentos para evitar las posibles desviaciones que pudieran conllevar potenciales efectos negativos para la salud”, escriben. En lo que toca al consumo excesivo de azúcar, recomiendan una mayor educación en hábitos dietéticos, tanto en el ámbito familiar como escolar. “Es necesario instaurar las bases de una dieta equilibrada, fomentando hábitos alimentarios saludables y limitando hábitos alimentarios no deseables o poco saludables –consumo excesivo de azúcar, grasas, proteínas, productos precocinados- y promocionando la práctica regular de ejercicio físico.” Por lo demás, actualmente existe una amplia variedad de endulzantes no calóricos que pueden ser una gran opción para reducir la ingesta de calorías.

Los investigadores subrayan que el azúcar no debe ser criminalizada como la principal culpable de las enfermedades cardiovasculares. Estos padecimientos, aseguran, pueden tener origen en muchas otras causas que igualmente deben revisarse. “Quizá prestando atención a otros aspectos importantes de nuestros hábitos –hacer deporte, evitar el exceso de grasas, no consumir tóxicos- podemos contribuir a reducir la incidencia de los factores de riesgo cardiovascular y, sin temor, procurarnos el azúcar adecuado para endulzarnos la vida”, concluyen.

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  1. El azúcar es una sustancia química pura, extraída de
    fuentes vegetales, su nombre verdadero es sacarosa. El azúcar blanco que se
    consume generalmente es sacarosa sintetizada de forma artificial está compuesta
    por Carbono, Hidrogeno y Oxigeno, su formula química es C12H22011.

    El azúcar no contiene vitaminas ni minerales útiles, no tiene enzimas, ni micro
    elementos, ni fibras, ni proteínas, ni siquiera grasas, no presenta ningún
    beneficio para la alimentación sino que también roba al organismo minerales y
    vitaminas B, es más, en el blanqueado del azúcar se utiliza acido sulfúrico,
    que contiene residuos de sulfitos y bisulfitos.

  2. El azúcar es una sustancia química pura, extraída de
    fuentes vegetales, su nombre verdadero es sacarosa. El azúcar blanco que se
    consume generalmente es sacarosa sintetizada de forma artificial está compuesta
    por Carbono, Hidrogeno y Oxigeno, su formula química es C12H22011.

    El azúcar no contiene vitaminas ni minerales útiles, no tiene enzimas, ni micro
    elementos, ni fibras, ni proteínas, ni siquiera grasas, no presenta ningún
    beneficio para la alimentación sino que también roba al organismo minerales y
    vitaminas B, es más, en el blanqueado del azúcar se utiliza acido sulfúrico,
    que contiene residuos de sulfitos y bisulfitos.