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Consejos para los adictos al trabajo

adictos al trabajoLa vida social es tan importante como la vida profesional. Y si se desea comenzar a vivenciar, de forma positiva, ambos mundos, el primer paso será separarlos clara y adecuadamente, teniendo muy en claro sus prioridades y objetivos.

Por supuesto, no estamos hablando de no pasar el suficiente tiempo en la oficina. Menos en estas épocas de crisis, donde es imprescindible brindar lo mejor de nosotros mismos, para conservar el empleo. Sin embargo, esto no significa que debamos vivir para el trabajo.

De hecho, la mayoría de la gente se queja por no tener el suficiente tiempo para disfrutar de su vida y hacer lo que realmente desean hacer, aparte del trabajo. Por eso, lo primero que debe saber, es que el trabajo tiene tiempos de alta ocupación y otros mucho más calmos.

Tener en claro cuándo se dan estos tiempos, y obrar en consecuencia (es decir, darse a sí mismo más tiempo cuando el trabajo no está en etapas tan exigentes), será su primer meta, para empezar a saber cuándo podrá disponer de más tiempo para llevar una vida social.

Cambiando la mentalidad en el hogar

Una vez que llegue a su hogar, haga un gran esfuerzo para cambiar su mentalidad. Intente evitar pensar o planear cuestiones relacionadas con el ámbito de los negocios o las actividades de la oficina.

Por ejemplo, si planeó pasar la tarde jugando a los autitos con su hijo, apéguese a esa idea, y no deje que nada se interponga, incluso si le resulta más “productivo”.

Otórguese, de forma constante, todo tipo de señales, físicas y mentales, para ayudarse a separar el mundo de la oficina de su mundo privado.

No utilice su reloj los fines de semana. Si siente presiones laborales, incluso cuando se encuentra en su casa, no utilice tampoco relojes en el coche o el hogar.

El hecho de no estar pendiente del tiempo, algo muy relacionado con el ámbito laboral, ha funcionado de manera muy efectiva en mucha gente que buscaba entrar en otro tipo de clima al estar en su casa.

También puede cambiarse la ropa tan pronto como llegue a su hogar. Y aunque se sienta algo “desvalido” sin tener a mano su agenda, su laptop y su cartera, experimente los beneficios que podría lograr al deshacerse de ellas, una vez que llegue a su hogar.

Si es imprescindible que deba continuar el trabajo en su casa, utilice las disposiciones ambientales del hogar para ayudarse a mantener el trabajo en su justo lugar: arme una oficina, y prohíbase trabajar en otro lugar que no sea la misma.

Jamás lleve papeles de su trabajo a la cama junto a usted. No los deje tampoco sobre un sofá, una mesa del living, o el suelo.

Tómese un tiempo de relax, aunque más no sea de diez minutos, apenas llegue de su trabajo, y antes de introducirse en los quehaceres domésticos o las actividades hogareñas.

Especialmente si el trabajador en cuestión es una mujer, puesto que ellas suelen sentirse ansiosas por hablar con sus hijos o comenzar a preparar la cena. Tómese un respiro, y haga esas tareas más adelante.

Resista al impulso de utilizar su tiempo libre realizando actividades que podrían crearle más problemas. Por ejemplo, hacerse adicto al ejercicio físico, o tomar ciertas responsabilidades que puedan interferir con su tranquilidad, como hacerse cargo de buscarle un buen auto usado a un amigo, podría ser una continuación de las tensiones de su trabajo.

La mejor opción es utilizar su tiempo libre como un período de descubrimiento. Por ejemplo, puede recorrer o conducir del trabajo a su casa a través de un camino diferente al habitual. O comprar una revista distinta en vez del periódico que compra generalmente.

La otra cara de “unir” su vida de oficina y hogareña, es utilizar el tiempo de su trabajo para su hogar: puede serle muy productivo utilizar la hora de almuerzo para comprar las cosas que usted necesita para su casa, pero no lo ayudará en nada a mantener estos dos mundos separados…

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