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Cómo conseguir buenas referencias laborales

Conseguir o tener buenas referencias personales es primordial en el mundo laboral de hoy en día. Consejos que sirvan para lograrlo.

¿Cómo podemos hacer para que una persona – ya sea amigo, familiar o ex – jefe – se convierta en una buena referencia?
¿Quiénes son los candidatos ideales a este fin?

En realidad no mucha gente se preocupa por esto. Sólo colocan cualquier nombre en el curriculum como referencia y esperan que resulte.
Pero, sin embargo, hay algunas cosas para considerar en la búsqueda de una referencia.

Antes que nada, debemos saber que existen varias categorías de referencias:

· Referencia personal (que no sea miembro de la familia)

· Referencia laboral (supervisor o jefe)

· Referencia del trabajo (compañero de trabajo que desempeñaba tareas con usted)

· La cuarta categoría es rara pero en realidad existe y se utiliza muy a menudo: alguien que no se relacione directamente ni haya trabajado con usted. Esto puede incluir a amigos o personas que le aprecien. Obviamente estas personas deberían conocerlo a usted por lo menos desde hace un año.

Una vez identificados estos individuos en su vida, la pregunta más común que se hace mucha gente es: ¿cómo hago para preguntarle si daría una buena referencia sobre mí?
Aunque parezca fácil esta tarea no es nada sencilla, pues mucha gente es rechazada al hacer esta pregunta.

¿Por qué? La razón es confusa; pero el miedo a la responsabilidad puede ser una.

Por eso, los mejores candidatos para pedirles que sean nuestra referencia son:

– Los compañeros de trabajo que hayan compartido tareas similares o trabajado en los mismos lugares,
– Los compañeros de trabajo que se desempeñaban en otras áreas o departamentos de la misma empresa,
– Los supervisores o jefes que nos hayan ayudado a aprender el trabajo, o – Alguien (no relacionado con el trabajo) que nos conozca desde hace un tiempo prudencial (puede ser alguien al que hayamos ayudado alguna vez y nos aprecie).

Por otra parte, no es recomendable utilizar como referencias a aquellos supervisores o jefes con los cuales haya habido discusiones o diferencias.

Tampoco es aconsejable utilizar como referencia a los compañeros de trabajo que eran amigables pero que no nos conocían lo suficiente como para dar una referencia completa (hasta podrían haberse olvidado de nosotros si pasó mucho tiempo desde que nos fuimos del trabajo).

Tampoco dar referencias familiares tales como madre, padre, primo, hermano o tío, pues es poco profesional. Si este fuera el caso ¿acaso podríamos lucir geniales ante la mirada del que nos contrate sabiendo de donde vinieron las referencias?
Cerciórese de que se pueda tomar contacto con su referencia, pues mucha gente se muda o cambia de trabajo constantemente. Una sugerencia es tomar un café o –al menos- comunicarse telefónicamente antes de colocar la referencia en su curriculum, sobre todo si hace mucho que no ve a esa persona.

Si nota reticencia, no es bueno presionar para que acepte la responsabilidad. Lo mejor es buscar a otra persona más receptiva y que acepte desde un principio.

Mantener contacto seguido con las referencias es también aconsejable (tomar un café, llamado telefónico, encuentros esporádicos, etc.). Guardar buenas referencias también significa guardar buenos amigos.

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