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Aprende a ahorrar leyendo la biblia

bibliaLos llamados principios cristianos sobre el dinero han ganado popularidad a la hora de administrar las finanzas entre creyentes y los que no lo son tanto, quienes han visto en las sagradas escrituras útiles consejos para todos los bolsillos.

Desde la importancia del dinero, a la administración, el crédito y la productividad son muchos los pasajes bíblicos que hacen referencia al tema y que han sido adaptados a la vida de hoy por reconocidos autores como Dave Ramsey y Jim Sammons.

Por ejemplo, Ramsey afirma en su sitio web que existen 800 pasajes relacionados con el dinero en la biblia y que, según él, proveen la visión de Dios en la materia.

Uno de los fundamentos principales es que no es malo ser rico, pero sí es malo amar el dinero. Así como tampoco no es malo el ser pobre, pero sí lo es el gastar el dinero en trivialidades.

“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”, se lee en Mateo 6:24.

Otro pilar es el ahorro, que no hay confundir con atesorar el dinero. “Tesoro precioso y aceite hay en la casa del sabio; mas el hombre insensato todo lo disipa”, reza Proverbios 21:20.

Para estos expertos cristianos, el ahorrar se refiere a que hay que crear lo que otros denominan un fondo de emergencia o destinar una porción de los ingresos a un proyecto futuro como la universidad de los hijos o la compra de una casa.

Podemos gastar el dinero, pero con discreción y control, por eso que uno de los principios fundamentales es que hay que minimizar las deudas.

Salmos 37:21: “El impío toma prestado y no paga; mas el justo tiene misericordia y da”. Mientras que Proverbios 22:7 dice: “El rico se enseñorea de los pobres, y el que toma prestado es siervo del que presta”.

Según los cursillos prematrimoniales que llevan a cabo iglesias cristianas, como la católica, las deudas producen esclavitud económica y como consecuencia traen aflicción, desanimo, conflictos en la pareja, etc., por eso recomiendan control, especialmente con las tarjetas de crédito las que hay que mantener al día.

La llamada “esclavitud económica”, afirma la iglesia, no es más que el reflejo de ceder al impulso de comprar, un manejo descuidado del dinero y la falta de un presupuesto.

Los principios cristianos también hacen énfasis en el dar, lo que se conoce como diezmo y que se calcula en el 10 % de todos los ingresos y que tiene que ver también con la generosidad.

A este respecto, la biblia en Lucas 6:18 dice: “Den, y se les dará”. Y esto se entiende en que debemos usar nuestro dinero para ayudar a otros, pero con discernimiento.

En resumen, la visión financiera de la biblia invita a gastar menos de lo que se gana, a aprender a distinguir entre las necesidades y los caprichos, a organizar un presupuesto y vivir dentro de sus límites y, sobre todo, tener honestidad en todos los asuntos económicos.

Y es importante que en esto contribuya toda la familia, padres e hijos. Porque al final de cuentas como dice Lucas 16:1-13, en cuyo verso 11 increpa, “pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?”.

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