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3 estrategias para emprendedores sociales fracasados

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Hace siete años, junto con un grupo de jóvenes genios fundé una empresa social que fracasó. Nuestra meta era resolver un problema con un modelo de negocio.

El problema era la falta de oportunidades laborales entre mujeres que viven en zonas rurales en Puebla. La solución era la comercialización de sus artesanías con un modelo de comercio justo. El corazón del proyecto eran las mujeres; por eso, uno de los peores días de mi vida fue cuando les comuniqué el cierre del negocio.

Aunque como buenos administradores habíamos planeado cada detalle de la empresa, no teníamos un “plan en caso de fracaso”, lo que es esencial, sobre todo para empresas sociales.

El fracaso de una empresa social es mucho más delicado que el de una empresa tradicional, pues cuando una empresa social quiebra, no sólo queda mal con sus empleados e inversionistas, sino también con la población que pretendía beneficiar.

Por eso, en el espacio de inversión de impacto no es pragmático ver el fracaso con la filosofía de Silicon Valley: fail fast. Si las empresas verdes y sociales operaran pensando en fracasar rápido, las consecuencias para las poblaciones y ecosistemas que dan sentido al negocio serían terribles.

Tres acciones muy sencillas pueden reducir el impacto negativo del fracaso de una empresa social:

1. Transparencia total: El fundador de la empresa debe ser totalmente honesto y explicar con anticipación a todos los grupos de interés que la empresa cerrará. Sobre todo es importante comunicar la noticia a las comunidades y ecosistemas que buscaba beneficiar e intentar mitigar el impacto negativo.

2. Relación con inversionistas: No importa si tu inversionista es tu papá o un fondo de inversión; si le comunicas a un inversionista el cierre de la empresa cuando éste ya sucedió o es inevitable, estás cometiendo un gran error. Una vez que alguien invierte en tu empresa, es parte de la familia y tu aliado. Las juntas con inversionistas no existen para convencerlos de que todo va bien, sino para que te ayuden a que las cosas vayan aún mejor o a rectificar lo que va mal.

Si manejas el cierre de tu empresa con transparencia y anticipación, tendrás más probabilidades de que tus inversionistas y acreedores crean en tus futuros negocios.

Los inversionistas profesionales están preparados para perder dinero y saben que de 10 empresas en las que inviertan, tres o cuatro fracasarán por completo, tres o cuatro tendrán un retorno a la inversión original (es decir, podrán regresar al inversionista exactamente lo mismo que invirtió), y una o dos tendrán retornos sustanciales. Por eso, para un inversionista, a largo plazo es más importante que la empresa sea transparente a que sea un éxito rotundo.

3. Comparte el conocimiento: A pesar de su impacto, las causas por las que fracasan las empresas sociales han sido poco estudiadas. Uno de los factores de esa carencia de información es que algunos integrantes de esta industria temen que hacer público el fracaso de su empresa dañe su reputación.

Hace poco, un emprendedor social de Mérida, cuya empresa acababa de cerrar, me contó que no asistía a eventos donde hubiera periodistas porque temía que le preguntaran por su empresa. Le sugerí que, en lugar de ocultarlo, organizara un evento con los medios y les compartiera lo que sucedió en su empresa, y desde luego, que también lo contara en FuckUp Nights.

Si no compartimos nuestras experiencias de fracaso, difícilmente podremos sistematizar sus aprendizajes. Por eso, FuckUp Nights y Next Billion creamos una colección de historias de fracaso de empresas sociales de todo el mundo. La meta es poner sus aprendizajes al servicio de otras organizaciones que trabajan para resolver problemas sociales con modelos de negocios.

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